
Hoy en día, el ramo es uno de los complementos más especiales para cualquier novia. Se piensa al detalle: que si flores preservadas, que si tonos pastel, que si va a juego con los zapatos… Es pura estética, romanticismo y personalidad.
Sin embargo, si viajamos en el tiempo, descubrirás que el origen del ramo de novia no tenía absolutamente nada de glamuroso. De hecho, nació por razones que mezclan la superstición, los mensajes ocultos y… la falta de duchas.
Si estás organizando tu boda, prepárate para ver tu ramo con unos ojos totalmente diferentes después de leer esto.
1. Edad Antigua: Ajo y especias contra las malas vibras
En las antiguas civilizaciones de Egipto, Grecia y Roma, las novias ya llevaban ramos, pero no esperes encontrar rosas o peonías. Llevaban manojos de hierbas aromáticas, romero, tomillo y, sí, mucho ajo.
No se buscaba la belleza, sino la protección. En aquella época se creía firmemente que los olores fuertes de estas plantas ahuyentaban a los malos espíritus, alejaban las maldiciones y atraían la fertilidad para el nuevo matrimonio. Además, algunas de estas hierbas (como el eneldo) se comían durante el banquete porque se consideraban afrodisíacas. Un menú completo, vamos.
2. La Edad Media: El «ambientador» nupcial
Esta es la parte de la historia que los cuentos de hadas prefieren omitir. En la Europa medieval, los hábitos de higiene eran, por decirlo de forma suave, muy complicados. La gente solía darse un baño completo solo una vez al año, coincidiendo con la llegada de la primavera.
Por eso, la mayoría de las bodas se celebraban en mayo y junio (el famoso «mes de las novias»). Como para esas fechas el efecto del baño anual ya empezaba a escasear, las novias llevaban ramos cargados de flores de azahar, ajo y plantas muy intensas para camuflar el fuerte olor corporal dentro de la iglesia. El ramo era, literalmente, un salvavidas olfativo.
3. La Época Victoriana: El lenguaje secreto del amor
El ramo romántico y bonito que conocemos hoy se lo debemos a la Reina Victoria de Inglaterra en su boda de 1840. Ella puso de moda sustituir las hierbas medicinales por flores frescas y comestibles (especialmente el azahar).
En esa época, la sociedad era extremadamente rígida y no estaba bien visto expresar los sentimientos en público. Así nació la floriografía o el lenguaje secreto de las flores. Las novias elegían cada flor del ramo para mandar un mensaje oculto a su prometido:
- Las rosas rojas: Pasión y amor intenso.
- La hiedra: Fidelidad eterna.
- El azahar: Pureza y buena fortuna.
El ramo hoy: El reflejo de tu personalidad
Por suerte, los tiempos han cambiado. Ya no necesitas llevar ajo para ahuyentar fantasmas ni flores para tapar olores. Hoy, tu ramo habla de ti, de tu estilo (ya sea silvestre, boho, clásico o vanguardista) y, a veces, esconde detalles preciosos como una medalla con la foto de alguien que ya no está.
Como fotógrafo de bodas, me encanta dedicarle un momento especial al ramo durante los preparativos. Es uno de los elementos que mejor define la identidad visual de tu gran día.
Y tú, ¿ya has pensado qué flores te van a acompañar al altar? Si quieres que capturemos cada detalle de tu historia con la luz y el mimo que se merece, pásate por mi formulario de contacto y hablemos de tu boda.
